Querida Valentina | Ricardo Latouche

Querida Valentina | Ricardo Latouche


Querida Valentina.
Me llamo Ricardo y siempre miro los escritos de Facebook y me encantan y hoy me he sorprendido con tu escrito, quiero que me des permiso de compartirlo, tus palabras me suenan a poema, a ese amor viejo que se lleva en las entrañas y que duele al palpitar el corazón, a ese amor que huele a sudor y deseo, a ese amor peculiar que nos tatúa las carnes para siempre y que cuando muere, no es en vano. Ese tipo de amor que nos enseña a amar y a darnos cuenta de que mientras más nos acercamos, “más se aleja”.
Pero amiga, cierra por un momento tus ojos.
Siente desde dentro de tu piel, que sí sabe de fantasías.
Huele desde los poros de tu piel, y reconoce la vida batallada.
Escucha el palpitar húmedo de tu ser y nadie podrá robarte tus secretos.
Alguien a sabiendas desde un poder eterno hacerte de plano con tu nombre “Valentina”.
Uno los pedazos del amor vivido, cose lentamente los recortes, no descartes ni los chicos, una vez zurcidos los fragmentos, hallarlas la capa de tus sueños.
Envuelve en ella la esperanza, ya no como una vieja, sino como una niña renacida.
Sal a la calle con tu manta, mira al mundo con alegría y luce tu manto de retazos.
Los príncipes ya no quieren princesas, sino: “Cenicientas en la vida”.
Si me das permiso quiero publicar tu escrito y si lo deseas, lo hago con tu nombre, o como simplemente una amiga.
Espero tu respuesta
Ricardo Latouche Pardo

Querido Ricardo.
Me llamo Valentina y siempre miro tus videos de you tube y me encantan, también entro a la página.
Tienes mucha razón en lo que dices, pero necesito que te tomes unos minutos para leer lo que te voy a mandar.
Es un poco extenso, pero de verdad estoy desesperada y confió en tu intuición y en tus palabras.
Desde ya te agradezco y deseo la mayor de las bendiciones para tí.
Muchas veces pedimos más de lo que la vida tiene para nosotros, pero…
¿Qué sucede cuando no es así?
¿Cuándo lo que pedimos es lo mínimo que creemos merecer en base a como hemos actuado en la vida?.
En mi caso particular, he buscado el amor por 22 años.
Si bien el amor tiene muchas facetas, hay una en particular que nunca se ha llenado en mi vida.
“El amor de pareja”, de un hombre; un compañero de vida, de aventuras; una querida alma gemela.
Sigo pensando que he actuado mal y que muchas veces busque en lugares equivocados, y en personas que no eran las correctas, personas que al irse dejaban un vacío inmenso, en otros tantos que desaparecieron.
¿Será que soy muy permisiva?
¿Será que el mostrarme como soy ahuyenta? No lo sé.
Lo que si sè y entiendo es que hoy en día lo más importante son otras cosas, cuando en realidad, yo sigo dando vueltas en una cama vacía y con un corazón vacío, que sigue latiendo por pura inercia.
Camino sin rumbo mientras pienso que quizá no lo merezca.
Hoy vuelven a caer lágrimas por mis mejillas que casi se irritan por tantas…
Estar solo con mucha gente duele, y estar solo, siempre solo, duele más.
Duele la falta de un abrazo, de un beso en la frente con un: ¡buenos días!
Una mirada penetrante que te diga que eres lo más lindo que le has pasado a alguien… Nunca me paso. Y cuando creía que me estaba pasando el destino se empeñaba en quitarme lo que creces me costó conseguir.
De chica intentaba ser, lo que el otro quería, pero con el tiempo me di cuenta que perdía mi esencia y no se puede vivir fingiendo. Aunque, vivimos en un mundo de hipócritas que entierran sentimientos.
Solamente necesito un abrazo, un café por la mañana, una caricia, un mínimo indicio de sentimiento en medio de este mundo que ya no lucha por lo que siente.
Siempre, siempre, siempre trato de dar lo mejor de mí, pero sé que a veces no es suficiente, cuando amo doy todo, hasta las cosas que no tengo, y lo más paradójico, es que amo los defectos, muchas veces, esas cosas que me molestan de los demás, cuando yo fui la primera qué intento quitar los suyos para agradar.
Quizá nadie lo sepa, pero cuando era un gusano de seda me quise convertir en mariposa, porque creía que era la mejor manera de encontrar ese amor eterno, que todo lo puede, que atraviesa mares y derriba las montañas del prejuicio.
A medida que me voy convirtiendo en mariposa, se me olvida que la mariposa más importante está adentro.
Pero ésta mariposa aún no tiene alas, no tiene una razón para respirar, salvo estos sueños tan poco probables que me perforan el pecho y me desvelan cada noche.


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Tantas, tantas veces me lastimaron, que me olvidé de lo que significa que me cuiden y me quieran.

En lo más profundo de mí quedo ese sueño de encontrar ese hombre que me llene, que me haga suspirar y que me dé seguridad, que me haga sentir que valgo oro. A medida que pasa el tiempo y le voy comentando a mis amigos lo que siento me dicen: “ya va a llegar…”.
Hoy no estoy segura si llegara, porque no sé si estoy dispuesta a seguir esperando en esta casa vacía, ausente de vida, ausente de lo esencial, eso que todos llaman amor.
Me cuesta tanto aceptar que mis sueños se vuelven cenizas.
Lejos quedo esa niña que leía poemas y novelas y quería convertirlas en realidad, caminando veo a la adolescente rebelde que solo quería amar, y hoy esta mujer que solo quiere AMOR, puro, sincero, honesto y de verdad.
Ese que es fuego y agua, que me lleve al cielo y al infierno en un segundo, que sea pecado pero que Dios aprueba.
Alguien que me tome la mano y me lleve a un mundo maravilloso que se llama felicidad.
Necesito alguien que no me mienta, alguien que valore, que entienda que siento, que me mime, ¡SI! siento más de lo que debería, me encariño con gente que no se quiere ni a sí misma.
Y cada vez me acerco a ser esa tía vieja, amarga, solterona, llena de libros y gatos.
Y voy perdiendo los rastros del sueño de tener una familia, una familia como la que un día tuve.
Pero de arranque, no sé si tendré el tiempo para que mi padre me lleve al altar, y mi madre no va a estar ese día.
Pero no me debo preocupar por eso, porque al ritmo que vamos es como una utopía.
A veces veo a gente que es tan feliz y conoce tan rápido el amor, mientras, yo en cada minuto encuentro decepciones, y llanto, que ya no sé qué hacer con mi vida.
No sé qué inventar con esta niña inquieta que muere por unos labios que extrañen mis besos, por unas manos que solo quieran tocar mi pelo, por una lengua que pronuncie palabras tan lindas como las que alguien inventó para decir lo mucho que se quiere a alguien y es TE AMO.
Esto cada vez me supera más, más y más, ser tan idealista me hace mal, y cuando decido olvidar el tema. Llega alguien que me raja el piso y después vuela, tan alto que no llego, entonces quedo nuevamente devastada, sin nadie con quien llorar.
También me pongo a pensar que por más que me hayan tocado hombres que me trataron mal no quiere decir que sean malos, simplemente no me quieren, y cuando no te quieren, no se puede hacer mucho.
Pero juro que lo daría todo nuevamente sin pensarlo, por caer perdida en el amor.
Pero voy creyendo que ya no vale la pena y que es momento de tirar la toalla, de rendirme, y de dejar de rezar a todo lo que conozco porque en este mundo a ciertas personas no les llega y a mí no me va a llegar.
Si la Esperanza es lo último que se pierde yo ya la perdí.
Ya perdí hasta la dignidad, pero ya no estoy dispuesta a seguir rearmando este rompecabezas con forma de corazón cada vez que alguien me desgarre el mío.
Simplemente ya no aguanta una más.
No quiero sacrificar ni mi tranquilidad mental ni mi integridad por sentir un calor y una felicidad efímera, que luego se escapa y se escurre por mis ojos.

Valentina


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